E/CN.4/2005/62/Add.2
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prohibidos en toda circunstancia y que las denuncias de la práctica de la tortura en todas
sus formas se investigarán con prontitud y a conciencia.
117. Según la información proporcionada por fuentes no gubernamentales las valoraciones de
representantes políticos en declaraciones públicas tras la visita del Relator Especial, así como el
tratamiento de los principales medios de comunicación, fueron en todo momento de ocultación.
En los casos que se mencionó, su tratamiento fue en casi todos los casos parcial, subrayando
algunas de las cuestiones planteadas por el Relator Especial pero ocultando las referentes a
medidas concretas para la superación de la tortura y que en mayor medida comprometían al
gobierno. Las declaraciones de los representantes políticos han tenido en todo momento la tónica
de minimizar o incluso rechazar tajantemente las críticas efectuadas. Un claro ejemplo, que no
necesita de más explicación por ser conocido por todos es el incidente que se llevó a cabo
durante el 60.º período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos en la presentación
pública del informe por parte del Relator Especial. Otro ejemplo, que además supone una
muestra de la continuidad existente en la falta de sensibilidad del gobierno son las declaraciones
realizadas por el Ministro de Justicia. En una entrevista el 10 de junio de 2004, el Ministro
insistió en que las denuncias corresponden a una consigna y que “resultan falsas no en una
inmensa mayoría, sino en el cien por cien de los casos”. Añadió que “la tortura es en España un
delito muy grave y que tiene remedios efectivos en el trabajo de los poderes públicos y de los
jueces independientes”.
118. El Gobierno informó de que la defensa y promoción de los derechos humanos
constituyen uno de los ejes fundamentales de la política exterior de España. Así lo ha afirmado el
pasado día 21 de septiembre 2004 el Presidente del Gobierno en su discurso ante la Asamblea
General: “Para que haya paz, seguridad y esperanza en muchos lugares del mundo es necesario
reforzar los instrumentos internacionales de promoción y protección de los derechos humanos,
así como su aplicación efectiva. Éste es uno de los pilares básicos de nuestra política exterior”.
De manera similar se expresaba el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación en su
comparecencia de 19 de mayo de 2004 ante el Congreso de los Diputados para exponer las líneas
maestras de la acción exterior de España, cuando recalcaba que este mundo “será más seguro
siempre y cuando consigamos el reforzamiento de los instrumentos multilaterales de promoción
y defensa de los derechos humanos”.
119. La recomendación b) dice: Teniendo en cuenta las recomendaciones de los
mecanismos internacionales de supervisión, el Gobierno debería elaborar un plan general
para impedir y suprimir la tortura y otras formas de tratos o castigos crueles, inhumanos o
degradantes.
120. Según la información recibida por fuentes no gubernamentales, no se habría
implementado esta recomendación. El único plan de acción que habría sido puesto en marcha
sería el Protocolo para la Coordinación de la asistencia a personas detenidas en régimen de
incomunicación, puesto en marcha por el Gobierno Autónomo vasco para las actuaciones de la
Ertzaintza [policía autónoma vasca]. En su informe, el Relator Especial ya hizo mención de
dicho Protocolo. Las fuentes de información alegan sin embargo que la implementación de este
Protocolo presentaría ciertas deficiencias.
121. El Gobierno informó de que proseguirá la política de plena colaboración con las
instituciones internacionales que trabajan en el ámbito de la tortura; especialmente con el Comité
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