CAT/OP/URY/1
de atención médica a las personas privadas de libertad cuentan con la infraestructura
necesaria y que el equipo médico y la higiene necesarios estén garantizados.
85.
El Subcomité pudo identificar serios problemas causados y agravados por la división
de los dos sistemas de salud en el ámbito penitenciario entre el Ministerio de Salud Pública
(Administración de los Servicios de Salud del Estado) y el Ministerio del Interior (sanidad
policial). En el momento de la visita, el programa de Administración de los Servicios de
Salud del Estado solo cubría 5 unidades penitenciarias, de un total de 29 en todo el país.
Por otro lado, el Subcomité observó falta de coordinación y de intercambio de información,
condiciones laborales muy malas, y carencia de infraestructura y medios adecuados. El
ejemplo más crítico fue el de la policlínica de la Unidad 7 de Canelones, la cual padece de
falta de agua y de espacios limpios para la atención a pacientes y para conservar los
medicamentos y los expedientes médicos de los internos. En la policlínica había un cuarto
clausurado debido a la presencia de hongos, infiltraciones, desagües de materia fecal y
ratas. El baño y un cuarto pequeño donde guardan los medicamentos también presentaban
estos problemas. Al Subcomité le preocupa que cuando el sistema de tubería se bloquea
este cuarto se ve inundado por materia fecal. Además, el equipo médico de la Unidad 7 de
Canelones se ha quejado ante la dirección penitenciaria numerosas veces sobre las
condiciones en que trabajan y atienden a los internos y no han obtenido respuesta.
Subrayaron además la falta de personal operador y de seguridad de acompañamiento de
internos para facilitar el acceso a los servicios de salud.
86.
El Subcomité le recomienda al Ministerio del Interior que cierre
inmediatamente el espacio de la policlínica de la Unidad 7 de Canelones y traslade su
funcionamiento a un espacio adecuado y limpio.
C.
Problemas específicos de salud de los internos
87.
Preocupó particularmente al Subcomité que no se cumple con la regla 23, párrafo 1,
de las Reglas Nelson Mandela, que dispone que los internos dispondrán de al menos una
hora al día de ejercicio físico en el exterior. En efecto, los períodos de encierro son
excesivos e inhumanos, y varias de las personas privadas de libertad manifestaron no haber
salido de sus celdas durante varios meses. Una de ellas dijo que no había salido durante un
año.
88.
En todos los centros de privación de libertad, el Subcomité constató que una
gran mayoría de personas privadas de libertad presentaban múltiples cicatrices en el cuerpo
—sobre todo en los brazos—, y que decían haberse autolesionado para ser conducidas a la
enfermería, y de esta manera poder salir por un momento de sus celdas. Otras personas
privadas de libertad señalaron que se cortaban los brazos para “desahogarse”, lo que
denotaba la situación de angustia y abandono en que se encuentran. En algunos otros casos,
la autolesión se efectuaba como un recurso para acceder a tratamiento y asistencia médica.
El Subcomité lamentó esta tendencia generalizada en todos los lugares que visitó, en todas
las edades y todos los géneros. Los médicos entrevistados confirmaron al Subcomité que
los cortes están directamente relacionados con la salud psicológica o mental de la población
reclusa relacionados, por ejemplo, con problemas familiares, carencia de actividades
recreativas y formativas, y de salidas al patio, lo que el Subcomité corroboró al encontrar en
varias celdas en la Unidad 3 de Libertad a los internos durmiendo, lo que denotaba su
estado de depresión ante la inactividad.
89.
El Comité insta al Estado parte a que garantice lo antes posible que todo
recluso que no desempeñe un trabajo al aire libre dispondrá de al menos una hora
al día de ejercicio físico adecuado al aire libre, y tendrá acceso a ejercicio y
actividades recreativas, y ponga para ello a su disposición el espacio, las
instalaciones y el equipo necesarios (regla 23 de las Reglas Nelson Mandela).
90.
Durante la visita a la Unidad 7 de Canelones, el Subcomité fue testigo de la llegada
de un interno, escoltado de emergencia a la policlínica, por haberse autoinfligido un corte
profundo en su brazo izquierdo. Ante esta situación, el médico contaba con líquido para
desinfectar el herido, pero aparte de eso no había agua en la policlínica para limpiar la
sangre ni de su cuerpo ni la que había caído en la silla y en donde había estado sentado ni
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