A/HRC/7/3/Add.2
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i) mantener plenamente informado al público acerca del alcance y la
gravedad de los crímenes cometidos en nombre del Estado y los factores políticos e
institucionales que contribuyeron a la impunidad de sus autores;
ii) determinar oficialmente la responsabilidad individual de esos crímenes,
incluidos los perpetradores directos y los que pudieran haber ordenado explícita o
implícitamente su perpetración;
iii) instigar los procedimientos penales y disciplinarios correspondientes, que
estarán a cargo de los órganos competentes;
iv) asegurar la debida reparación a las víctimas o a sus familiares, incluida
una indemnización adecuada y medidas para su rehabilitación; y
v) formular recomendaciones que contribuyan a prevenir nuevas violaciones
en el futuro.
124.
A este respecto, organizaciones no gubernamentales indican que en julio de
2005, el Congreso de la República aprobó la ley 975 de 2005, conocida como ley de
“Justicia y Paz”. Dicha ley tiene como objetivo facilitar la desmovilización de miembros
de grupos paramilitares y otros grupos armados ilegales responsables de crímenes de
lesa humanidad. Según fuentes no gubernamentales, la ley 975 no cumpliría con las
normas internacionales relativas a la protección de los derechos de las víctimas de
graves violaciones de derechos humanos a la verdad, la justicia y la reparación.
125.
Fuentes no gubernamentales indican que a través de la Sentencia C-370 de
2006, la Corte Constitucional declaró la inconstitucionalidad o la constitucionalidad
condicionada de varias normas de la ley 975. La sentencia de la Corte Constitucional
habría permitido acercar la ley 975 a los parámetros constitucionales e internacionales
en materia de derechos humanos. Sin embargo, se menciona que el cumplimiento de
muchos de los aspectos decididos por la Corte estaría actualmente en discusión debido a
decretos gubernamentales y resoluciones de la Fiscalía. Se advierte que dichas
disposiciones normativas, además de evadir el cumplimiento de la citada Sentencia,
pretenden modificar la ley tal y como fue aprobada.
126.
Finalmente, organizaciones no gubernamentales informan que al menos 15
personas han perdido la vida buscando el reconocimiento de sus derechos a través de los
mecanismos establecidos en la ley 975. Entre las personas muertas en estas
circunstancias durante el año 2007 se encuentran: Yolanda Izquierdo Berrío, Nancy
Hoyos Gómez, Carmen Cecilia Santana Romaña y Judith Vergara Correa. Igualmente
se informa que al menos 200 personas habrían sido amenazadas por buscar el
reconocimiento de sus derechos a través de dicha ley.
127.
El Gobierno reitera que el espíritu de la Ley de Justicia y Paz (ley 975 de 2005),
radicó en la definición de un marco jurídico que permitiera, en aplicación de los
postulados constitucionales, compatibilizar el proceso de desmovilización de integrantes
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