CAT/OP/URY/1
C.
Alimentación y agua potable
63.
En los centros penitenciarios visitados se distribuyen alimentos de muy baja calidad.
Las personas privadas de libertad entrevistadas indicaron que la ración que les dan es
“incomible” y consiste en “agua con grasa”. En la Unidad 7 de Canelones, el Subcomité
constató que el día de la visita solo les habían dado un plato con un caldo muy grasoso en el
que había dos pequeños trozos de zanahoria (regla 22 de las Reglas Nelson Mandela). En la
Unidad 7 de Canelones, algunos internos entrevistados comentaron que en ocasiones tienen
sed, ya que, durante ciertos períodos u horas del día, el agua no llega a los grifos de las
celdas.
64.
A pregunta de la delegación, el personal penitenciario y los directores de los centros
informaron que no se designa un presupuesto adecuado a la alimentación de las personas
privadas de libertad. Además, los insumos llegan a los centros y se divide entre los
funcionarios y los internos, resultando la ración diaria para los internos insuficiente,
desagradable y de pésima calidad nutricional, y afectando, por consiguiente, severamente
su salud. Por ejemplo, en la Unidad 3 de Libertad, algunas personas privadas de libertad
indicaron defecar con sangre debido a la mala alimentación.
65.
El Subcomité recomienda que las personas detenidas tengan acceso permanente
al agua potable y que se les proporcione una alimentación nutritiva, adecuada y
suficiente. El Subcomité también recomienda asignar un presupuesto especial para los
alimentos de los internos y crear un mecanismo de vigilancia para que los insumos
sean distribuidos de manera equitativa entre el personal penitenciario y las personas
privadas de libertad.
D.
Medidas adecuadas de readaptación
66.
Durante sus reuniones con las autoridades, el Subcomité recibió información por
parte de la Dirección de Derechos Humanos de la Presidencia según la cual, el 45 % de los
presos adultos trabajan y estudian. Sin embargo, en las entrevistas, se reveló la falta
sistemática de medidas de readaptación suficientes y adecuadas. En efecto, a la mayoría de
las personas privadas de libertad no se les ofrece actividades físicas, recreativas, educativas
y laborales de ningún tipo. Durante la entrevista, el jefe de servicio comentó que, de los
3.183 internos, solo alrededor de 200 ejercían una actividad laboral. Paradójicamente, casi
todos los internos entrevistados expresaron su deseo firme de trabajar y estudiar, y muchos
de ellos lamentaron no beneficiarse de la pequeña remuneración económica por trabajos
realizados dentro de los centros penitenciarios conocida como peculio.
67.
El Subcomité observó algunas excepciones, como en la Unidad 12 de Rivera, en
donde algunos internos participan en un taller de teatro. También consideró positivas las
actividades de las que benefician los internos en la Unidad Operativa 3 de Libertad
(barracas A, B y D), en donde además de una huerta y un taller de serigrafía que el
Subcomité tuvo oportunidad de visitar, los internos que han mostrado buena conducta, son
enviados a esa área en donde gozan de condiciones adecuadas de detención.
68.
Para el Subcomité, es muy preocupante la falta de actividades disponibles
efectivamente para los internos y las consecuencias que esto les causa. La falta de
oportunidades educativas explica la alta tasa de reincidencia de los internos, la cual fue de
un promedio de 50 % en 2017. Similarmente, solo el 37 % de internos realizaron alguna
actividad laboral en el mes de noviembre de 2017.
69.
El Subcomité recomienda que se diseñe una estrategia adecuada y se asignen
recursos financieros y humanos suficientes para ofrecer a las personas privadas de
libertad posibilidades efectivas de readaptación, tales como lectura, actividades
deportivas, artísticas, recreacionales, educativas y laborales.
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